Declaración: Aunque esta entrada del blog es patrocinado por Love Yourself Store, todas las opiniones vienen desde el fondo de mi corazoncito bloguero. If you’d like to read this post in English, click here.

Cuando era niña, gaste la mayor parte de mis domingos en una lavandería. Para mí era la tortura de la semana. No solo porque las monedas que llevaba en los bolsillos no eran para comprar refresco, ni por el calor insoportable de las secadoras, ni siquiera porque sabía que sería un desperdicio de mínimo de tres horas que jamás podría recuperar en mi vida. En realidad, creo que lo que más me torturaba era lo que representaba para mí esa escena. Era representativa de ser inmigrante en los estados unidos, ser los raros, los diferentes. A esa edad, pensaba que jamás fuera posible amar mi herencia hispana. No sé porque me daba tanta pena identificarme como tal. Temía que algún compañero de clase me fuera a ver a través de las ventanas y me reconociera. En esa época, lo único que quería era alcanzar lo inalcanzable, anhelaba más que una ciudadanía… la aceptación.

Love Yourself Store

Love Yourself Store

Me crie con ese trauma autoimpuesto. Me acuerdo, como si fuera ayer, cuando en el quinto grado mi mamá elaboro un flan casero con la textura perfecta (algo suave, cremoso, y bañado en caramelo). Era lo que yo llevaría a la fiesta de fin de año escolar. Esa mañana, mientras manejaba, mi mamá me explicaba con mucho cuidado como debía de llevar el plato (que conste era de cerámica y no desechable como lo que había visto que llevaban los otros niños). Me explicó que debía servirlo de cierta manera, y asegurarme de usar la cucharilla (de plata y no de plástico) para derramarle el caramelo a cada porción. Por supuesto, no le conté que lo que haría era esconderme y esperar que nadie pidiera explicaciones. Me moría de la pena.

Ese día de la fiesta de fin de año escolar llegué con manos temblando, no sé cómo no se me cayó el flan mientras subía las escaleras. Para mi sorpresa, mis maestras esperaban ese flan, ansiosas porque nunca lo habían probado hecho casero. Mis compañeros de clase probaron algo nuevo y les fascinó tanto como a mí me gustaba las empanadas jamaiquinas, el pan haitiano, y los perros calientes sumamente americanos.

Love Yourself

Ahora que soy “una chica de treinta” reconozco lo absurdo que eran mis temores. Es más, cuando la tienda en línea Love Yourself Store me inspiró a pensar en exactamente qué es lo que me gusta de mí, lo primero que vino a mi mente fue mi hispanidad. Cabe destacar, en mi filosofía de vida no existe el pensar que alguna cultura, etnia, o raza pueda superar a otra. Simplemente no existe orgullo de raza. Pero si existe el amor.

¿ Que amo de mi misma? Bueno, no fue fácil, pero aprendí a amar lo que significa ser inmigrante en este y cualquier otro país. Que la supervivencia no viene de gratis ni tampoco sin trabajo. Refiné mi personalidad con el calor de las secadoras. Y con cada lavado, iba limpiando mis inseguridades cada vez más. Aprendí, en los últimos 30 años, que cuando uno es diferente tiene que esforzarse el doble para compensar por las desavenencias. Aprendí a amar las curvas que imposibilitan mi existir al probarme una saya o al cruzar la calle. Sobre todo, aprendí que ser mujer inmigrante en este país significa ser luchadora, emprendedora, y trabajadora. Que cuando uno está sumido en tristeza, melancolía, o depresión el mundo sigue girando y por ende, nosotras también. O sea, aprendí que ser Latina no es desventaja, sino ventaja.

Y es exactamente eso lo que me gusta de marcas como Love Yourself, que inspiran a uno a indagar, amar, y representar lo que nos hace únicos. Pareciera sencillo pensar que un eslogan escrito en una camisa tuviera el poder de hacernos tan introspectivos, pero cuando uno esa agobiado por inseguridades, esas cositas sirven para hacernos reflexionar. En lo personal, por primera vez en años, hizo que regresara a una lavandería donde me volví a sentir yo, la latina inmigrante con curvas pronunciadas.

Love Yourself Store

Photography by: Cats Meow Photo

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Save

Comments (2)

  1. […] all opinions come from the bottom of my blogging heart. Si lees español puedes leer esta entrada aquí. […]

  2. I got teary-eyed reading this article..you took me back to 5th grade!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *