Photo Inspiration for Havana, Cuba

Reflexiones

Después de haber pasado 5 días en La Habana, y haber recorrido por Matanzas, Mayabeque, El Cotorro, Regla, y el Barrio Chino, sigo pensando que las fronteras son el sistema más divisivo. Cierto, el sistema de Cuba tiene sus flaquezas, pero ¿no las tiene el de nuestros países también al mantenernos tan alejados los uno de los otros?

Todos tienen muy presentes sus traumas del pasado. El temor. El rencor. Extrañan a sus seres queridos que se han ido. Los ven tan lejos no sabiendo lo cerca que están y aunque no los culpan, cada uno que se ha ido ha dejado hoyos; vacíos que se han hecho difícil de llenar debido a la corta inspiración.

Existe una especie de rebelión del trabajador. Muchos que se niegan a trabajar y aun así tantos en Cuba nos hablaban del dinero, de sueldos, de escasez. Temas que se considerarían tabú en muchos otros lugares. Han borrado de sus mentes los sueño y conocí a un pueblo falto de esperanza, hambrientos de cambio. Oíamos “oye, llegaron papas, ¡corre que se acaban!” Y, aun así, vivimos la hospitalidad en carne propia.

Me di cuenta lo efímero que pueden ser algunas cosas por las cuales nos obsesionamos en muchos lugares. Fue así que aprendí que la inspiración y la cultura deben ser independiente del dinero. Un pintor debería de seguir pintando. Un maestro debería amar su profesión y un alumno el estudiar. Me di cuenta que el educarse vale más que el precio, aunque nadie se lo page. Aprendí a ser agradecida. Porque, al no serlo, correría el riesgo de convertirme en una amargada. Aprendí que la hospitalidad viene de adentro – de lo que uno tiene, no de lo que no se tiene. Aprendí a apreciar a los recién llegados que tuvieron el valor de soñar y ambicionar. Pero, por primera vez, pude apreciar a los que se han contentado con el sustento y el día a día. Los que han tenido el valor para amar, esperar, y aguantar.


The Viñales Valley

Llegamos a Viñales y sin inconvenientes. Nos dieron la bienvenida los mogotes, una brisa fresca, y el gentío cuya personalidad es tan colorida como las cabañitas que adornan este pueblo. Un pueblo que subsiste a base del turismo, donde hay exceso de extranjeros y esperanza.


Es Posible Amar Tu Herencia Hispana?

Declaración: Aunque esta entrada del blog es patrocinado por Love Yourself Store, todas las opiniones vienen desde el fondo de mi corazoncito bloguero. If you’d like to read this post in English, click here.

Cuando era niña, gaste la mayor parte de mis domingos en una lavandería. Para mí era la tortura de la semana. No solo porque las monedas que llevaba en los bolsillos no eran para comprar refresco, ni por el calor insoportable de las secadoras, ni siquiera porque sabía que sería un desperdicio de mínimo de tres horas que jamás podría recuperar en mi vida. En realidad, creo que lo que más me torturaba era lo que representaba para mí esa escena. Era representativa de ser inmigrante en los estados unidos, ser los raros, los diferentes. A esa edad, pensaba que jamás fuera posible amar mi herencia hispana. No sé porque me daba tanta pena identificarme como tal. Temía que algún compañero de clase me fuera a ver a través de las ventanas y me reconociera. En esa época, lo único que quería era alcanzar lo inalcanzable, anhelaba más que una ciudadanía… la aceptación.

Love Yourself Store


Acudiendo a Pueblos Pequeños

Suwanne RiverMe encantan los pueblos pequeños.

Habiendo nacido en una gran ciudad y después habiéndome criado en una que era el doble de la anterior, me considero una chica de ciudad. Para mi es irresistible el insomnio, la fama, o el esplendor de una gran ciudad. Vagando por calles tan transitadas que existen patrones de tráfico hasta para caminar por la acera, siento que no soy más que una motita flotando sin rumbo, y me pierdo. Las cornetas de los autos en unísono con el escape de un autobús, conversaciones plurilingües, y una sirena policial en la lejanía, ahogan por completo mis pensamientos, y me pierdo. Admirando, en la anonimidad del día a día, la arquitectura que por ser más vieja y mejor diseñada es más notoria que yo, me pierdo. Conozco bien la ciudad, a ella voy para perderme.


Camping in Parque Tayrona, Colombia

Parque Tayrona is in the Sierra Nevada, which is a 3-4 hour drive North of Cartagena. I arrive clad in brand new white sneakers and a vintage Louis Vuitton backpack in which I’m smuggling wine and Aguaardiente. I feel more than prepared for what should be a “short walk” to our accommodations. Being in good company and having done hikes before, how long could it take to hike up a few kilometers?


Introduccion a Cartagena

Pisar dentro de Cartagena de Indias, la ciudad amurallada, es ser transportado automáticamente a una época llena de ambición y posibilidad. De pronto respiras un aire salado impregnado con coco y pescado frito y no solo das  fuerzas  a tus pulmones sino a tus sueños irrealizados también. Al exhalar, el sonido de un acordeón en la lejanía le hace armonía al deambular de un caballo. Un vendedor ambulante suena como metrónomo de una canción <<Botero, Botero, Botero>> en la que todos somos participes haciéndole los acompañamientos con nuestras conversaciones plurilingües. Te sientes inseguro, y sin saber el porqué.


Carta a un expatriado venezolano en Miami

Estimado expatriado venezolano recién llegado a Miami,
Ayer te vi. Te vi en el estadio de los Marlins, asistiendo al evento del día de herencia Venezolana. Tú no me reconociste y no te culpo. Tengo que admitir que, a veces, ni yo me reconozco. Pero, hagamos memoria a ver si te acuerdas y como cada gran historia…comenzaremos desde el principio.